En esta entrada hablaremos de Caral, la cual ha sido puesta a prueba tres veces, siempre obteniendo el mismo resultado: contemporaneidad en edad con las culturas más antiguas del mundo (Mesopotamia, Egipto, India).
Los arqueólogos peruanos Ruth Shady y sus compañeros de la Universidad Mayor de San Marcos, la descubrieron en 1996. Comenzaron los trabajos de excavación en una zona desértica de 65 hectáreas que, a menos que surja otro descubrimiento, ha sido la cuna de la civilización de América.
Caral se ubica en Supe, a 23 kilómetros de la carretera al norte de Lima. Los habitantes de esta región del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica.
El desarrollo de Caral llamó mucho la atención ya que se desarrolló completamente aislado de Mesopotamia, Egipto e India, que de alguna manera compartían experiencias y realizaban intercambio de conocimientos.
Según los estudios, el poder se le otorgaba a un grupo de individuos que realizaba observaciones astronómicas, creando calendarios para sus actividades económicas; por ejemplo, fijaban fechas para la cosecha y siembra.
Su economía estaba basada en la agricultura, la pesca y el comercio.
Otro aspecto importante es su arquitectura, ya que poseían grandes edificaciones, complejos de habitaciones pirámides, templos y un anfiteatro.
Caral fue una cultura desarrollada, capaz de construir edificios y fabricar textiles, en la misma época que en Europa los primitivos pobladores vivían en cavernas, se cubrían con pieles y sólo eran capaces de cazar con armas primitivas.
Constaba con una organización teocrática, usando la religión como medio de afirmación. Se estableció un gobierno central y un estado. Tras realizar excavaciones , se encontraron fogones los cuales se usaban para ofrendas, y señales que indican que realizaban rituales.


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